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Think different

sábado, 17 de octubre de 2009



Una de las cosas más importantes en la labor de un publicitario es dotar a su trabajo de algo diferente. La publicidad consiste en eso: diferenciar a nuestro cliente de los demás, que nos elijan, que nos recuerden. En muchas ocasiones (como insistía el jueves Javier Torres en clase de Redacción Publicitaria) el nombre es el primer corte que pasamos para ser archivados en la lista de los destacados o no. Un nombre impactante, sonoro, transgresor o simplemente original se recuerda mejor que uno más común. Es la fuerza de las palabras. Y en esto, Andrés Montes era el mejor.

A Raúl le llamaba Tom Cruise, a Xavi Hernández, Humphrey Bogart. Inventó el "fútbol con fatatas", el "tiki taka" y los "jugones", que llenaron portadas de periódicos. Creó escuela con su "tiburón Puyol", su "Hunletaal", y sin duda, con su famoso lema, ese que entonaba con su hablar cantarín y pegadizo, "...porque la vida puede ser maravillosa...!".

Andrés era de esas personas que hacen las cosas diferentes. No era el mejor comentarista de fútbol, en ocasiones olvidaba nombres, no narraba la acción con fluidez... aún así, era el único que dotaba a un simple partido de fútbol de un estilo diferente. Ver un encuentro por televisión es siempre, más o menos, lo mismo. Menos con Andrés Montes, porque él nos lo contaba diferente. Y por eso siempre le recordaremos.

Porque en la vida, como en la publicidad, la importancia de ser diferente es la de grabarse en la memoria, y conseguir allí un hueco, para siempre.

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